
HABLA EL FABULADOR
La suspicacia es mutua: tampoco Dios cree en mí.
Leer más
BOSQUE
Mi sombra
mi pasión
mi razón
mi relámpago
me dijeron
que hay en el universo cuatro hambres
RECUPERARLA
Nuestra casa está invadida por tus pelos. Desde que te fuiste, no hago más que limpiar. ¿Recuerdas la aspiradora que compramos? En su caja transparente cae todo. Se está llenando de ti y poco a poco, pelo a pelo, te habré recogido entera.
ISABEL WAGEMAN
Leer más
CANTO DE MI MISMO
-8-
Un niño me preguntó: ¿qué es la hierba?, trayéndola a manos llenas,
¿Cómo podría contestarle? Yo tampoco lo sé.
Leer másFRANZ KAFKA (Praga, 3 de julio de 1883 – Kierling, 3 de junio de 1924). El relato pertenece al libro Meditaciones. 14. PROMETEO De Prometeo nos hablan cuatro leyendas. Según la primera, por haber revelado a los hombres secretos de los dioses, fue encadenado en el Cáucaso, y los dioses enviaban águilas que le devoraban el…
Leer másEL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,

PRUEBA DE VUELO
Si evaporada el agua, el nadador todavía se sostiene, no cabe duda, es un ángel.
EUGENIO MANDRINI (Buenos Aires, 1936)
LA CHARLA
En el oscuro cuarto de madera al mediodía
la madre tuvo una charla con su hija.
La grosería no podía seguir, la maldad
con su pequeño hermano, el egoísmo.
SHARON OLDS (San Francisco, Estados Unidos, 1942).

(POESÍA VERTICAL V, 55)
Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.

AHORA QUE NUESTROS NOMBRES SE ESCRIBEN EN PIEDRA
¡Qué raro que me llame Federico!
Federico García Lorca
Hasta los once años me llamé Federico, a pesar de que a mis padres no les convencía mucho el nombre. No está formado, decían. Cuando se le escriba en la cara, le pondremos uno más afín. Y así fue: a los doce, con el cambio de voz, decidieron que Federico ya no correspondía con mi talante, que el mejor nombre que me podía ir para la adolescencia recién estrenada era el de Francisco, Paco para los amigos. Este nombre me duró justo hasta la noche de bodas, cuando en pleno éxtasis, mi mujer me llamó Carlos. «Me casé con Paco y me desvirgó Carlos», era la típica broma que solía hacer a los conocidos.
Leer másHave a WordPress.com account? Log in now.