
LA EXTRAÑA
ME he despertado al lado de una extraña. Aunque lo realmente fantástico es que cada vez que parpadeo aparece una mujer distinta.Leer más

LA EXTRAÑA
ME he despertado al lado de una extraña. Aunque lo realmente fantástico es que cada vez que parpadeo aparece una mujer distinta.Leer más

DEBERÍAMOS
Deberíamos nacer ancianos, Llegar sabios al mundo, Capaces de decidir nuestro destinoLeer más

El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar tan sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí. El que no tiene nada por qué vivir, tampoco tiene nada por qué morir. Tal vez sea ese el motivo.
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EL HUESO DE LA GAVIOTA
Breve y liviano sobre la playa, aéreo el último hueso de la gaviota aguarda la disolución en manos de los elementos. No está previsto un accidente que modifique la situación.Leer más

Hipótesis de Borel
….Después de incontables generaciones de monos
golpeando teclas al azar durante miles de años, uno de
ellos consigue por fin escribir El rey Lear.

AJENO
LARGO se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe: Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.

UN MODELO
Estimado Señor Edward Hopper:
Visité su exposición en el Arts Center el pasado sábado. Sin embargo, no le dirijo estas líneas para hablarle de pintura. No entiendo de pintura. Me importa una mierda la pintura, francamente.
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MI PADRE SIEMPRE TRABAJÓ EN LO MISMO…
Mi padre siempre trabajó en lo mismo. Él tan voluble, que entró y salió de tantas compañías, toda la vida trabajó en el plástico, tal vez porque nació donde no había montañas, en un país que no era el suyo, y lo sedujo una materia así, desmemoriada de su origen, que sabe regresar a su contorno como el cuerpo y que se saca de lo más profundo: del petróleo, donde se borran los países.Leer más
LA NUBE
En el año 1973, recién estrenado el mes de octubre, una niña de seis años llegó a la región lacustre de Ganzat en compañía de su hermano mayor, Rogé, que iba a entregársela a sus padrinos: «Lo siento… —les dijo—. No tengo nada más que ofreceros». Los padrinos asintieron, y él se marchó sin mirar atrás, sin querer volver a ver el pálido rostro de su hermana, tan pálido que parecía casi transparente, ni el hatillo de ropa que había dejado a sus pies, donde escondía un libro que había sido de su padre y que tenía por título Manual de plantas simples.
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