El microrrelato de los viernes: Dos relatos breves de Jean Claude Fonder


LA INVASIÓN
La señora regresaba a casa. El coche estaba atrapado en un tráfico aún más liado que de costumbre. Su marido la llamó; su voz, resonando fuerte en los parlantes del coche, sonaba alterada. Le explicó que el cielo estaba lleno de aviones.

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El microrrelato de los viernes: Dos relatos breves de Sergio Astorga


DOS RELATOS BREVES de SERGIO ASTORGA

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El microrrelato de los viernes: Dos micros surrealistas

Ángel Zapata
ÚNICO CENTRO

A José Luis Berrón

Qué emprender cuando cualquier acción se siente fútil, cualquier gesto irrisorio, ahora que la amenaza cubre la luz del día con sus andrajos, y todo intento de desquite es igual que azotar al océano, es pueril.

Los rodeos, los ardides fracasan de antemano. Solo queda, rompiendo en las costas, un oleaje de tiniebla. Y aquí, en la pulpa iluminada del instante, un grito.

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Poemas escogidos: Héctor Viel Temperley


EL NADADOR
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada.
Soy el hombre que quiere ser aguada
para beber tus lluvias
con la piel de su pecho.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Tere Susmozas

TERE SUSMOZAS
LA PLENITUD DEL CÍCLOPE

ESTO ES la ciudad de los cíclopes.

Sin duda, un cíclope está siempre satisfecho. Allí donde posa su vista, eso es lo que llena todo su ser. Ni lo que sucede a su derecha, ni lo que acontece a su izquierda, inquieta su estado de ánimo.

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Poemas escogidos: El don de la derrota


Llegará un día el don de la derrota.
La mejilla posada sobre la tierra
y el abrazo de lo callado, nada
será dicho y crecerá lo extenso.

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El microrrelato de los viernes: Aforismos encontrados en El peso de dios


Escritores y religiosos son iguales. No pueden permitirse el lujo de resolver el misterio, porque al día siguiente se volverían irrelevantes.

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Poemas Escogidos: Valeria Correa Fiz

Foto Isa Wagemann

LA RESISTENCIA ÍNTIMA

Tu córnea
se hace cáscara debajo de los párpados dormidos
para que tu mirada no se avenga
a las ficciones de la luz.

Solo crees en lo que se refugia
en la cara interna de tu ojo
cuando no mira.

Escúchate, no permitas
que se quemen tus entrañas,
no dejes que el mundo te arrebate de ti mismo.

Y recuerda:
en ojos cerrados no entran moscas*.

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