ASÍ SE DICE: Problemas con los pronombres relativos

“Ahora será la autopsia judicial quien revele las causas de estos ahogamientos”, decía el otro día un periodista español durante un telediario en horas de máxima audiencia. Como habrá notado el desocupado lector, el pronombre relativo no puede ser “quien”, el cual se tendría que referir necesariamente a una persona, sino “que”, referido a cosa, en este caso “la autopsia judicial”. En fin, una concordancia que en la lengua actual constituye un pintoresco error, a diferencia de lo que sucedía en etapas pasadas de la historia de nuestra lengua, como bien atestigua la prosa del homenajeado unas líneas más arriba.

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ASÍ SE DICE: Otro error de golpe

Nuevo resbalón gramatical de una reputada directora de informativos española. Esta vez la frase pronunciada (más bien leída) era la siguiente: “una de las actividades que más le ayudan es planchar”. Bueno, muy bonito, pero el verbo tiene que ir en singular, porque el núcleo del sujeto (“una”) está en singular; “actividades” no es más que un complemento del núcleo. 

En fin, esto es lo que se conoce como concordancia ad sensum y es mejor evitarla, pues se incurre en una falta de concordancia gramatical en cuanto al número. No sé, yo esto lo estudié en el instituto hace ya algunos años, concretamente en 1996, y aún me acuerdo. Tampoco es tan difícil, digo yo. Para un profesional de la comunicación, con la lengua como herramienta de trabajo, debería ser una preocupación primordial manejar bien tal instrumento, pero vemos que no es así.

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ASÍ SE DICE: Registro coloquial a punta pala

Ya hemos comentado en otras ocasiones el empleo masivo del registro coloquial en los telediarios españoles, práctica que se ha puesto de moda en los últimos dos o tres años. Vean, si no, cómo se expresaba el otro día un periodista, que básicamente daba la noticia en cuestión mediante expresiones coloquiales: “Ahora sí, el calor a tope, subidón de las temperaturas. Ahora sí que sí van a sudar la camiseta”. 

Además, esta última expresión la usa mal, porque “sudar la camiseta” no se refiere a pasar calor, sino a la necesidad de esforzarse duramente para lograr un objetivo. Es una metáfora. Lenguaje figurado. En fin, cuestiones demasiado complicadas para que las entienda un periodista, al parecer.

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ASÍ SE DICE: De golpe un par de errores

“Se firmaron un 15% menos contratos fijos”, decía el otro día una reputada periodista española, con su licenciatura y su inexcusable máster, directora de informativos, con varios premios de comunicación y periodismo a sus espaldas, columnista en la prensa escrita, tertuliana radiofónica, etc. Tanto currículum no ha podido evitar el error. Ah, pero no, tranquilos, no es el único, sino uno más de una larga serie, comprobable cada día simplemente viendo el telediario que presenta.

En el caso que nos ocupa, dos errores: por una parte, el porcentaje necesita una preposición antes del sustantivo al que se refiere (“un 15% menos DE contratos fijos”); por otra, si el sujeto es ese porcentaje, el verbo va en singular (“se firmó un 15% menos de contratos”). Dos por uno. De golpe.

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ASÍ SE DICE: Adónde vamos

Hablando de unas pacientes que recibieron implantes de silicona defectuosos, una periodista española pronunciaba el otro día la siguiente frase: “Las indemnizarán con pagos que irán desde los 5000 euros”. Bueno, habría que preguntarle a la buena señora periodista por qué deja la frase a medias. Si emplea esa estructura, tiene que indicar obligatoriamente tanto la cantidad mínima como la cantidad máxima: “las indemnizarán con pagos que irán desde los 5000 hasta los 20000 euros”, o la cantidad que corresponda. Si solamente conoce la cantidad más baja, tenía que haber utilizado otras estructuras: “Las indemnizarán con, al menos, 5000 euros”, o “las indemnizaciones serán como mínimo de 5000 euros”. Tampoco es tan difícil, digo yo.

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ASÍ SE DICE: Al menos leer bien

Muchos de los periodistas que presentan los telediarios no hacen nada más que leer el texto que aparece en la pantallita que tienen delante. En todo caso, ese periodista encargado de presentar el telediario debería, al menos, leer sin problemas, sin tropezones, sin errores. Con todo, lo que observamos (más bien, escuchamos) es que a cada paso se producen fallos en la lectura. Aparte de pausas entonativas sin sentido (o, peor aún, pausas que cambian el sentido de lo que se quiere decir), son frecuentes las equivocaciones a la hora de leer números. Así, el otro día pudimos escuchar que un periodista decía “cuarenta y uno empresas”. Evidentemente, va leyendo palabra por palabra: primero ve un número, 41, y lo lee tal cual; después ve la palabra “empresas” y la pronuncia. En fin, así es como lee un niño que está aprendiendo a descifrar un texto escrito. Al niño se le excusa porque, precisamente, está en la etapa de aprendizaje. Más difícil resulta excusar a un periodista, a todo un (sedicente) profesional de la comunicación, que demuestra que no sabe ni siquiera leer bien.

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ASÍ SE DICE: Atolondramiento al hablar

Una reputada periodista, con carreras, másteres y otras zarandajas a sus espaldas, directora de esto y lo otro, pronunciaba hace unos días la siguiente frase: “las calles están completamentes anegadas”. Bien, la letra ese al final de “completamentes” no es una errata del presente texto, sino lo que verdaderamente salió de los labios de la reputada periodista. Qué pena que la reputación no se base en los errores cotidianos, sino en… Bueno, la verdad es que no sé en qué se basa la reputación de un periodista actualmente. En todo caso, el movimiento se demuestra andando, y cuando los periodistas comienzan a caminar, todo son tropiezos.

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ASÍ SE DICE: Supuestos profesionales de la comunicación

En un periódico español, a raíz de un caso de presunta agresión sexual, podíamos leer el otro día la siguiente frase: “la abogada de la supuesta joven ha presentado ahora un informe…”. Evidentemente, esa joven de la que se habla no puede ser “supuesta”. En todo caso, será “la supuesta víctima”, ya que, en este tipo de información, lo “supuesto” es el estatus de la persona (como criminal o como víctima) y no su edad, cosa que puede entender cualquier persona. Con todo, el periodista que ha escrito esa frase no es capaz de comprenderlo. El sedicente redactor no sabe redactar y, sin embargo, se dedica a ello.En fin, un caso de más de supuestos profesionales de la comunicación, que demuestran cada día su nula capacitación para dedicarse a un trabajo que requiere un manejo constante de la lengua.

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ASÍ SE DICE: Tres en uno

“Transcribo aquí una frase pronunciada por una periodista en un telediario español a raíz de una epidemia que afectaba a distintas aves: “Desde esta granja partieron todo. Por esta zona pasan aves migratorias. De aquí que se extendiera por toda España”. Tres son los errores que detectamos. …

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ASÍ SE DICE: Un montón de errores

“Hay un verdadero montón de policías”, decía hace poco un periodista en un telediario español. Es un ejemplo de dos hábitos muy amados por los “profesionales” del periodismo: utilizar ciertas palabras sistemáticamente pero sin ton ni son y recurrir sin freno a expresiones coloquiales. 

En el ejemplo anterior, “un montón de” es una expresión coloquial y, además, de una imprecisión galopante, inadmisible en un telediario. Podría haber dicho “un gran número”, “una decena”, etc. 

Por otro lado, la muletilla “un verdadero+sustantivo” la emplean ya para todo, como refuerzo expresivo, generalmente para hablar de desastres; sólo que, a fuerza de repetirla, acaba por perder toda intensidad y resulta cansina: “un verdadero calvario”, “una verdadera tragedia”… 

El problema viene cuando se aplica sin sentido, como en el caso citado. ¿Qué es “un verdadero montón de policías”? ¿Quiere decir que hay veces en las que hay falsos montones de policías, es decir, se dice que hay muchos cuando en realidad son pocos? En este caso es una verdadera expresión sin sentido.

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