El microrrelato de los viernes: Dos micros de Heimito von Doderer

CARACTERES

Que alguien huela a perro mojado de vez en cuando es una cuestión de carácter.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Paz Monserrat Revillo


HERENCIA

A Rosana Alonso

Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo.

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Poemas Escogidos: Santiago Gil


ALAS ROTAS

Hay vientos que en la noche
Arrastran viejas fotografías.
No solo caen las hojas secas.
Se llevan todo lo que encuentran.
Hoy vi a un hombre en la plaza
recogiendo pájaros muertos.
El viento también quiebra las alas
de casi todo lo que vuela.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Raquel Fernández Alcalá


LA NOVIA

El día antes de cumplir los treinta, compró un anillo de boda de segunda mano. “Alfonso 22/10/1953”. Se sintió afortunada. Siempre había querido casarse en otoño

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Poemas Escogidos: Wallace Stevens


TRECE MANERAS DE MIRAR UN MIRLO

Versión de Raúl Gustavo Aguirre

1
Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.

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El microrrelato de los viernes: Un cuentínimo de Jorge F. Hernández


LA CASA

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Poemas Escogidos: Julio Maruri


Dejadme sin campanas, pensativo,
desnudo de hojas en mi otoño.
Dejadme penetrado de confines
sobre la tierra. solo.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Daniel Bernal Suárez


SOLO SUEÑO

No te preocupes por esas pesadillas, hermano. No creas en lo que cuenta madre sobre el carácter premonitorio de los sueños. Te aseguro que jamás podría hacerte mal. Ni siquiera te guardo rencor porque Dios prefiriese tu ofrenda de cordero a mis humildes vegetales. Ven, Abel, vamos al campo. Quiero contarte una cosa en secreto.

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Poemas Escogidos: John Donne


EL TESTAMENTO
Antes de que suspire mi último jadeo déjame exhalar,
gran Amor, algunos legados. Por la presente dejo en herencia
mis ojos a Argos, si mis ojos pueden ver;
si están ciegos, entonces, Amor, te los doy a ti.
Mi lengua a la fama; a los embajadores mis oídos;
a las mujeres, o al mar, mis lágrimas.
Tú, Amor, me has enseñado hasta ahora
—haciéndome servir a la que tenía veinte más—
que no debo dar a nadie, sino a quien tenía demasiado antes.

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