
ABANDONO
La sequía baja las aguas del embalse y hace surgir las ruinas del pueblo.
Alrededor de la torre de la iglesia, gira una cigüeña sin hallar su nido.

ABANDONO
La sequía baja las aguas del embalse y hace surgir las ruinas del pueblo.
Alrededor de la torre de la iglesia, gira una cigüeña sin hallar su nido.

LIQUEN DE LAS TAPIAS Xanthoria parietina
Tu marca amarillenta de sal sobre la roca se halla a millas de distancia tierra adentro, lápidas sepulcrales, chimeneas, cualquier límite del soplo del mar. Y aunque sabemos que tu sutil vínculo dura toda la vida, lo que anhelamos es tu tinte azul plomizo. Nuestros besos son fugaces, invisibles; si queremos guardar o llevar uno, debemos transmutarlo en moretón, un tatuaje coloreado, oculto debajo de la ropa, como esta rosa silvestre indeleble entintada en mi hombro, el pinzón del interior de mi muslo.Leer más

FUERA DEL BOSQUE
Las cosas pasan así, en un segundo. Sin tiempo para reaccionar, ni siquiera para darte cuenta. Así se me escapó Coco, en un instante.
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PRIMERAS SEMANAS
Esas primeras semanas, no sé si sabía cómo amar a nuestra hija. Su cara parecía abrumada, fruncida de preocupación -- y ni siquiera desesperanza, sino simplemente depresión, una expresión de resistencia. La piel de su cara estaba finamente arrugada, había mechones de pelo en sus orejas, se parecía un poco a una ardilla, suspicaz, en trance.Leer más

EL PERRO QUE COMÍA SILENCIO
Hubo un tiempo en que me llamé Croqueta. Así me llamaba mi amo. Mentecato lo llamaba yo a él, pero eso nunca lo supo. Ahora me gritan chucho. A mí me gusta titularme Zorba, el perro.
Y sí, soy un perro free lance de pueblo. Tardé en darme cuenta de que esta vez solo sería eso. No ponía huevos, tampoco tenía cuernos, ni hablar de hacer patinaje sobre hielo.
Al poco de nacer me abandonaron en un vertedero. Allí me recogió don Mentecato y me apadrinó prometiendo cuidarme toda mi perra y su aún más perra vida, pero como era de esperar no cumplió su palabra y no se lo reprocho. Viene a mi mente la frase «Errar es humano, perdonar es perruno». A lo largo de mi vida he comprendido que casi ningún hombre tiene palabra, pero todos tienen silencios y eso es lo esencial.
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HISTORIA DE UNA HOJA
Suspendida de una rama, a veinte metros sobre la plaza, la última hoja del árbol, ya rendida a su condición pasajera —marchitos tegumento y nervaduras—, se mece al viento y se desprende. Va dejando al caer —breve navío del viento—, su delicada huella de luz para nadie. En el suelo, en cambio, la hoja revive en la hojarasca; rueda y sucumbe, acaso, al peso de una mujer quien, apenas verla, ha sentido el impulso de pisarla. Entonces, convertida en crujido leve, alcanza el oído atento de la muchacha y se aleja del parque, prendida entre los labios, ya sonrisa que se mece.
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EL ENTIERRO DE LOS MUERTOS (fragmento)
Abril es el mes más cruel: engendra
lilas de la tierra muerta, mezcla
recuerdos y anhelos, despierta
inertes raíces con lluvias primaverales.
…
T.S. ELIOT

EL RASCACIELOS
Él se enamoró de mí cuando el ascen-
sor alcanzó la segunda planta. Yo ya le
amaba en la primera. En la décima acep-
té el anillo; la boda, íntima, la celebramos
en la decimoquinta. Tres más arriba lle-
garon los gemelos y la hipoteca.