EVA
Entre las líneas que representan los hierbajos de la isla descubro una flor.
Si ha de iniciarse la invasión de las especies, que sea ahora. Que llegue la simiente del manzano, que venga Adán. Que empiece el espectáculo.
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EVA
Entre las líneas que representan los hierbajos de la isla descubro una flor.
Si ha de iniciarse la invasión de las especies, que sea ahora. Que llegue la simiente del manzano, que venga Adán. Que empiece el espectáculo.
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LAS PERSONAS SENSIBLES
Las personas sensibles no son capaces
pe matar gallinas
pero son capaces
De comer gallinas

PRIMERA LECCIÓN DE TANGO
En la pareja de tango, lo mismo que en la vida, el hombre ejerce la fuerza, la mujer la resistencia.
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«Egipto»
No la tarjeta postal ni el enjuiciamiento, disfrazados de patetismo
o síntesis.
El radiante rigor.
No la ventana abierta al día, sino a la noche entreabierta.
El ademán sin cuerpo. Eso, casi dorado, que envenena la arena: un
sentido.

IRENE VALLEJO (Zaragoza, 1979). El fragmento seleccionado pertenece al libro “El infinito en un junco”, Editorial Siruela.
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Vuelva el 29 de abril de 2021 en el Instituto Cervantes de Milán el Taller de Escritura Creativa de Valeria Correa Fiz
CLINICA DE OBRA (I)

SÉ TÚ MI LÍMITE
Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.

EL LOCO
Se despierta una mañana, se levanta. Se dirige hacia el armario (no desayuna, no bebe ni un vaso de agua). Saca un pañuelo rojo (¿un paliacate?, ¿una seda?) y lo extiende sobre su cama. Recoge objetos de su habitación, objetos que para otros serían tonterías/fetiches/amuletos, pero que para él son sus más valiosas pertenencias: un mechón de cabellos de su amada, una fotografía arrugada de cuando era niño, una piedra recogida en un río, un collar de semillas de colores, un bigote de su gato, un reloj que no funciona.
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SI FUESES TIERRA CRECERÍA EN TI
Si fueses tierra crecería en ti
y daría frutos de una rara dulzura,
sería fiel a los caminos que te surcan la piel
y a los ríos secretos que te atraviesan la entraña.

CRIANZAS
Siempre imagino que mi madre tiene nada más que venticinco años (la edad que ella tenía cuando yo nací), de ahí, que me enfurezca si la oigo arrastrar los pies, cloquear, toser o pensar como una vieja. No entiendo por qué a los venticinco años le han salido arrugas ni me explico cómo siendo tan joven se acuesta tan temprano.
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