EL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,
EL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,

PRUEBA DE VUELO
Si evaporada el agua, el nadador todavía se sostiene, no cabe duda, es un ángel.
EUGENIO MANDRINI (Buenos Aires, 1936)
LA CHARLA
En el oscuro cuarto de madera al mediodía
la madre tuvo una charla con su hija.
La grosería no podía seguir, la maldad
con su pequeño hermano, el egoísmo.
SHARON OLDS (San Francisco, Estados Unidos, 1942).

(POESÍA VERTICAL V, 55)
Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.

AHORA QUE NUESTROS NOMBRES SE ESCRIBEN EN PIEDRA
¡Qué raro que me llame Federico!
Federico García Lorca
Hasta los once años me llamé Federico, a pesar de que a mis padres no les convencía mucho el nombre. No está formado, decían. Cuando se le escriba en la cara, le pondremos uno más afín. Y así fue: a los doce, con el cambio de voz, decidieron que Federico ya no correspondía con mi talante, que el mejor nombre que me podía ir para la adolescencia recién estrenada era el de Francisco, Paco para los amigos. Este nombre me duró justo hasta la noche de bodas, cuando en pleno éxtasis, mi mujer me llamó Carlos. «Me casé con Paco y me desvirgó Carlos», era la típica broma que solía hacer a los conocidos.
Leer másALICIA SEGÚN CHUANG TZÚ
Homenaje a José de la Colina
Al despertarse, Alicia atravesó el espejo en el día de su no cumpleaños y su no regalo fue la duda de si era ella quien se reflejaba o si en el reflejo era la reina de corazones.
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DIRECCIÓN DE LOS TRENES
Allá quedan sus padres, varados en el andén. Te despides agitando la mano, pero ya no aguantas más, de modo que gritas que les quieres, más alto, cada vez más alto, mientras ellos se van haciendo pequeños, cada vez más pequeños, a medida que el tren acelera cruelmente y se aleja de la estación.
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El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar tan sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí. El que no tiene nada por qué vivir, tampoco tiene nada por qué morir. Tal vez sea ese el motivo.
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EL NIETO
Una rana
emergió del pecho desnudo y recién muerto
de mi abuelo, Don Calixto Varas.

DIADEMA EN TU CABELLO
Hay quien afirma que tu única vestidura es tu pelo, tu cabellera cuidadosamente cepillada y peinada y ungida con perfume, tu largo pelo negro que refulge y se ciñe como un manto real al blanco de tus huesos.
Leer más¿Tienes una cuenta de WordPress.com? Accede ahora.