EL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,
EL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,

ALBADA
Trabajo todo el día, y por las noches me emborracho.
Me despierto a las cuatro en una oscuridad callada, y miro.
Los bordes de las cortinas no tardarán en iluminarse.
Hasta entonces veo lo que siempre ha estado ahí:
la muerte infatigable, ahora un día entero más cerca,
que borra todo pensamiento excepto
cómo y dónde y cuándo moriré.
Árida interrogación: no obstante el temor
de morir, y estar muerto,
centellea de nuevo, te posee, te aterra.
EL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,

ALBADA
Trabajo todo el día, y por las noches me emborracho.
Me despierto a las cuatro en una oscuridad callada, y miro.
Los bordes de las cortinas no tardarán en iluminarse.
Hasta entonces veo lo que siempre ha estado ahí:
la muerte infatigable, ahora un día entero más cerca,
que borra todo pensamiento excepto
cómo y dónde y cuándo moriré.
Árida interrogación: no obstante el temor
de morir, y estar muerto,
centellea de nuevo, te posee, te aterra.

EL SIGUIENTE, POR FAVOR
Siempre demasiado impacientes por el futuro, adquirimos
la mala costumbre de la esperanza.
Siempre hay algo que se acerca; cada día
decimos Hasta entonces,

ALBADA
Trabajo todo el día, y por las noches me emborracho.
Me despierto a las cuatro en una oscuridad callada, y miro.
Los bordes de las cortinas no tardarán en iluminarse.
Hasta entonces veo lo que siempre ha estado ahí:
la muerte infatigable, ahora un día entero más cerca,
que borra todo pensamiento excepto
cómo y dónde y cuándo moriré.
Árida interrogación: no obstante el temor
de morir, y estar muerto,
centellea de nuevo, te posee, te aterra.
Traducirnos, de Andrés Neuman «Recuerdo, traduzco a mi amado Larkin: “La noche no ha dejado nada más que mostrar:/ ni la vela ni el vino que dejamos a medias,/ ni el placer de tocarse;/ solamente este signo de tu vida/ caminando por dentro de la mía”. Amor y traducción se parecen en su gramática. Querer…
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