
de tantas penas,
y cantar y reír
con las mejillas hundidas en las rosas de la huerta,
que absorban todas las lágrimas
que manen de mis ojos
como un rocío…

de tantas penas,
y cantar y reír
con las mejillas hundidas en las rosas de la huerta,
que absorban todas las lágrimas
que manen de mis ojos
como un rocío…

HUÍDA DE CENICIENTA
Ya sola, en casa, Cenicienta comprende que no llegará al baile si cumple las tareas que le han encomendado.
Leer más
Miércoles, 5 de noviembre de 2025 18h – 19h (Milán)
Moderadora: Valeria Correa Fiz

A LA ESPERANZA
Oh esperanza, amable, indulgente,
tú que no desdeñas la casa de los afligidos
y, aunque noble, como sirviente actúas
entre mortales y potencias celestes.

EL MINOTAURO DESPIERTO
Tras el nublado gris la umbrosa luz
desvela poco a poco el color
del mundo. Miro y taso y acaricio
la superficie cierta. Apaciguo la inquietud
verdadera y me rasco la cabeza
por el vacío y hondo laberinto
de mi alma.
Despierto
mientras me tiento y me doy a la voz
del instante que pasa y muda en sombra
una luz que entreveo tras el miedo.
Algo que aún no sé este rito nombra.
Algo que aún no sé, algo que mi cuerpo
y cabeza de toro nunca podrán decir
de pronto. Ese algo que prefigura
la ardiente y mortal última palabra.
Algo que olvido. Algo que merezco.

LA CASA DE ASTERIÓN
SÉ QUE ME acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en egipto hay una parecida).
Leer más
LA DESAPARICIÓN
Con un par de convicciones
y algunas blasfemias
violaron la cerradura a tiros.
Animales de caza nocturna
lo sacaron de la cama. La presa
no alcanzó a despedir su rostro
ni poner a salvo su nervio principal.

rezo en cada vuelta
un ave
y al terminar mis giros
olvido
mi procedencia
el aturdimiento no es
impericia
estoy en el aire yo