
XIX
ya no te reconozco
ni en la cadencia, ni en el pálpito
hoy recuerdo sólo el roce de la muerte liviana

XIX
ya no te reconozco
ni en la cadencia, ni en el pálpito
hoy recuerdo sólo el roce de la muerte liviana

MARCHA ATRÁS
Laura no está en la cama. Marino saca el brazo y pone la alarma del despertador a las siete de la mañana del día anterior. Se levanta y comienza a caminar de espaldas. Se viste y baja al garaje. Arranca el coche y conduce marcha atrás.
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WILLIAM BUTLER YEATS (Dublín, 13.06.1865- Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 28.01.1939), versión de Hernando Valencia Goelkel.
¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO UN SUEÑO?

DRAMA DEL DESENCANTADO
…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.
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LA BRÚJULA ROTA
Ciertas tardes y noches y mañanas como ésta
desde un otoño de luto alucinado
desde hoteles y calles y cansancio
de lugares terribles desde la sal al dátil
vuelve otra vez a mí el amor sin geometría
aprieta junto a mí su corazón de pájaro
llora en mi corazón como en un rincón de lástima.

SIESTA EN EL SÓTANO
Siesta tórrida de Enero. Todos dormían. Abrumados de tedio y calor nos encerramos en el sótano.

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

BOLERO DE RAVEL
Creo que fue ella la de la idea. El hecho es que muy rápido hicimos de esa idea un juego, uno de esos rituales que en su repetición se desdoblan al infinito pero guardando siempre un núcleo. El infinito eran nuestras caricias espontáneas, …
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yo sé que ahora es noviembre allá en Inglaterra
son azules las noches y copiosas en astros,
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