
SI TÚ VES A MI HOMBRE
Si tu ves a mi hombre
acaricia dulcemente su frente
es allí donde vive su alto pensamiento.
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El microrrelato de los viernes: Ciertos animales

SAPO Y PRINCESA V
Considerando la longitud y destreza de su lengua, la princesa se interroga sobre su esposo.
Leer másPoemas escogidos: Marcelo Scalona

ÍCARO
De pequeños olvidos
se hace el olvido
de pequeños recuerdos
otra memoria.
El microrrelato de los viernes: Juan José Arreola y las mujeres

PALÍNDROMO
Adán, sé ave. Eva es nada.
Poemas escogidos: Wislawa Symborska

AGRADECIMIENTO
Debo mucho
a quienes no amo.
El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.
El microrrelato de los viernes: Dos micros de normas de inseguridad
SOLEMNE
Boato. A uno y otro lado de las bancadas, los familiares de los novios contienen la respiración con la última nota del órgano, la que da paso a la liturgia.
Leer másPoemas escogidos: Juan Antonio Marín

HAY QUIEN HABLA DE LA TERNURA
y luego no menciona el paraíso.
Tal vez se crea
que hay alguna otra posibilidad
de redención,
tal vez se crea que hay otra posibilidad
de estar sobre la tierra,
con las rocas, los árboles,
las nubes y el dolor como tus semejantes.
El microrrelato de los viernes: Dos micros de los chicos crecen

EL PASATIEMPO
En la plaza de un pueblo desértico hay un extraño carrusel en el que el tiempo avanza misteriosamente a medida que el círculo se mueve en el sentido de las agujas del reloj. Cada vuelta sobre su eje equivale a un año calendario.
Leer másPoemas escogidos: Federico García Lorca

CIUDAD SIN SUEÑO
Nocturno de Brooklyn Bridge
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
El microrrelato de los viernes: Historias cruzadas

HISTORIAS CRUZADAS I
Eva está sola en la casa del árbol del bien y del mal, cuando la ancianita llama a la puerta y le ofrece la manzana envenenada.
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