
2059
He imaginado siempre el día de mi muerte.
Incluso en la niñez, cuando no existe.
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El microrrelato de los viernes: Dos relatos breves de David Roas

REVOLUCIONARIO DEL SIGLO XXI
(epitafio)
Incapaz para la acción, su vida fue un continuo sopor, salpicado de siestas y breves cabezadas, sólo interrumpido por las horas del sueño nocturno.
Leer másPoemas Escogidos: Elsa Veiga

DE LA CASA QUE QUISE
Para mi abuelo Pedro y su casa del Preguntoiro,
en Santiago de Compostela
Huele a frío la casa,
torcida,
del abuelo.
Huele a sábanas frescas
y a humedad, sin embargo.
En moho se convierten
los que se dignan verla.
Conciertos de Año Nuevo en Viena
La tradición del más carismático y popular concierto de Año Nuevo, el de la llamada Orquesta Filarmónica de Viena (Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker; literalmente el nombre de la orquesta es Filarmónicos Vieneses), se remonta a 1939, aunque se trató más bien de un concierto de Fin de Año, pues se realizó el 31 de…
Leer másClub de lectura en linea (33): Fernanda Trías
El microrrelato de los viernes: Dos micros de ciencia ficción
Poemas Escogidos: Dario Jaramillo Agudelo

POEMAS DE AMOR (FRAGMENTOS)
3. Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando, ausente, mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta,
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.
El espíritu de la Navidad
En estas fechas se habla con frecuencia de lo que ha dado en llamarse el espíritu de la Navidad. Y aunque históricamente, según se deduce de los Evangelios, Cristo no nació en estos días, su figura es recordada, siendo distintivos el amor fraternal y las buenas obras y deseos. Así, la propia literatura ha dejado…
Leer másEl microrrelato de los viernes: Dos micros de La vida sin Murphy
LA SEGUNDONA
Siempre le sucedía lo mismo. Por más que intentaba anticiparse al movimiento de su rival, esta siempre era la primera en hacerlo, provocando, tal y como quedaba perfectamente reflejado en el reglamento, que tuviera que hacer los mismos gestos y aspavientos que la ganadora. Ella soñaba con que algún día vencería. Pobre ilusa, viviendo a ese lado del espejo, la medalla de plata era todo lo que podía conseguir.
Leer másPoemas escogidos: Sylvia Plath

EL JARDÍN SOLARIEGO
Las fuentes resecas, las rosas terminan.
Incienso de muerte. Tu día se acerca.
Las peras engordan como Budas mínimos.
Una azul neblina, rémora del lago.



