ASÍ SE DICE: Siguen equivocándose

En un telediario español hemos oído la siguiente frase a modo de titular: “Siguen protestas contra la reforma de las pensiones”. Suponemos que el periodista quiso decir “sigue habiendo protestas” o acaso “siguen las protestas”. Sea como sea, al menos falta un palabra.

Por otra parte, hemos notado que con mucha frecuencia (sin duda, más de la deseable) los periodistas utilizan el verbo “haber” en su acepción de ‘existir’ como si la cosa existente fuera el sujeto en vez del complemento. Y de ese modo conjugan incorrectamente en plural este verbo “haber”, como ya comentamos en su momento, creando monstruos sintácticos del tipo “siguen habiendo protestas”, en lugar de “sigue habiendo protestas”, que es la frase correcta.

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ASÍ SE DICE: Impacto lingüístico

“Especialmente impactado el centro de la capital a causa de la huelga”, rezaba un titular en un medio de comunicación español. El uso del participio “impactado” como adjetivo referido a una entidad inanimada es incorrecto: solamente puede usarse con personas (“estoy impactado por su respuesta”) o bien como participio en una forma verbal compuesta (“su respuesta me ha impactado”). De la misma manera, es correcto en construcciones como “verse impactado”, que es lo que se debería haber utilizado en este caso: “El centro de la capital se ha visto especialmente impactado a causa de la huelga”. Háganselo ver.

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ASÍ SE DICE: Ocupados en equivocarse

En un telediario español, a raíz de un joven al que buscaba la policía, una periodista dijo, mientras señalaba al edificio que tenía a su espalda, que la persona en cuestión “había vivido ocupado en este piso”. Parecería natural, tras escuchar esto, preguntarse es en qué vivía ocupado, en qué o de qué se ocupaba. La periodista, en cambio, lo que quiso decir es que el joven había vivido en ese piso como ocupa, es decir, instalado en él sin tener ningún derecho legal a ello ni tampoco el permiso del propietario. En todo caso, podría haber dicho que el joven “vivía en un piso ocupado”. Pero ¿por qué la periodista creía que “vivir ocupado”, referido al joven, significa “vivir de ocupa” o “vivir como ocupa”? Misterios de la vida.

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ASÍ SE DICE: Mil y una ocasiones

Los periodistas tienen mil y una ocasiones para corregir sus errores, pero, quién sabe por qué, no lo hacen. El otro día escuchábamos en un telediario español un error muy habitual: “sesenta y un ocasiones”. Evidentemente, con un sustantivo en femenino como “ocasión” el numeral tiene que ir en femenino: “sesenta y una ocasiones”. El masculino solamente se puede usar con un sustantivo masculino: “sesenta y un libros”. Es una simple cuestión de concordancia entre masculino y femenino. Pertenece a los contenidos que se les enseña a los extranjeros que aprenden español. Increíblemente, se ve que algunos nativos tienen dificultades con estas cosas tan básicas y evidentes

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ASÍ SE DICE: Formas de hablar impropias

En un telediario español decían lo siguiente el otro día: “la bomba causó un funcionario herido”. Sin embargo, un artefacto explosivo no puede ‘causar una persona con heridas’, sino heridas en una persona. Otra vez más, asistimos a una forma de hablar (o de escribir) descuidada, poco atenta a la propiedad de los usos lingüísticos e incluso, diríamos, incoherente desde un punto de vista lógico

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ASÍ SE DICE: Recomendar o no recomendar

Hace unos días, en un telediario español se decía lo siguiente: “Los médicos no recomiendan su ingreso en prisión debido al cáncer que padece”. En este caso, el periodista que ha escrito la noticia (no es un error de improvisación oral) ha querido decir otra cosa: “Los médicos recomiendan que no ingrese en prisión”. Evidentemente, no es lo mismo “no recomendar algo” que “recomendar que no se haga algo”. 

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ASÍ SE DICE: Uso inapropriado del verbo «repercutir»

De un tiempo a esta parte notamos que en España se está difundiendo un uso erróneo del verbo “repercutir”. Es un verbo que se construye con la preposición “en” y solamente puede tener un sujeto inanimado: alguna cosa repercute en alguien o en algo. Por ejemplo: “la subida del precio de la luz repercute en el aumento de los costes de producción”, “las palabras del ministro repercutieron en las decisiones posteriores del gobierno”. Veamos qué nos dice el Diccionario de la lengua española de la RAE respecto a este verbo, en sus acepciones cuarta y quinta:

4. intr. Dicho de una cosa: Trascender, causar efecto en otra.

5. tr. Hacer que un impuesto, un coste, etc., recaiga o tenga efecto sobre otra persona distinta de la que lo paga inicialmente.

Como se ve, en ambos casos se señala que el sujeto es una cosa, no una persona. Pues bien, el uso erróneo que queremos comentar consiste precisamente en eso, en construir este verbo con un sujeto animado, con el añadido de emplear la preposición “a” después, cosa también equivocada, así como el hecho de formarlo como reflexivo, con un “se”. Es un error que hemos escuchado más de una vez en boca de periodistas, como en estas frases pronunciadas en sendos telediarios: “El problema es que ese impuesto se repercuta en los ciudadanos”, “Los precios podrían repercutirse al bolsillo de los consumidores” (aquí tenemos dos de los errores: se usa como reflexivo y con la preposición “a”). El verbo correcto en estos dos casos es “trasladarse”: “se traslade a los ciudadanos” y “podría trasladarse al bolsillo de los consumidores”, respectivamente.

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ASÍ SE DICE: Rebajas y descuentos gramaticales:

“Los inquilinos con calefacción central van a rebajar un descuento del 50%”. Esta es la frase que le oíamos el otro día a un periodista en un informativo español de máxima audiencia. Por querer decir dos cosas al mismo tiempo, termina metiéndose en un laberinto sintáctico incomprensible. ¿Qué es “rebajar un descuento”? Evidentemente, el periodista quería decir “tener un descuento” o “tener una rebaja”. Sin embargo, lo más grave del asunto es que no se trataba de un error debido a las prisas, la improvisación o “las cosas del directo” (excusa tras la que suelen escudarse), sino que se trataba de un texto leído y, por tanto, escrito mal por algún “redactor”; o acaso se trataba de una lectura a lo loco por parte del presentador. En el primer caso, el sedicente “redactor” no sabe redactar; en el segundo, cabría preguntarse para qué sirve un presentador cuya función es leer las noticias y falla en eso mismo.

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ASÍ SE DICE: Problemas tormentosos

Una periodista del tiempo pronuncia la siguiente frase: “una situación atmosférica, la del domingo, que podrían darse tormentas”. Es evidente la falta de concordancia entre los elementos de la frase, esta vez en grado sumo. Realmente, no se comprende por qué esta persona ha tenido tantas dificultades para decir lo que quería decir. Se podría haber expresado sin mayor dificultad: “una situación atmosférica, la del domingo, en la que podremos tener tormentas” o “podrá haber tormentas” o “podrán generarse tormentas”. 

Por un lado tenemos el problema de la elección léxica: “darse tormentas” es una expresión torpe. Las tormentas no “se dan”: se generan, se forman, se originan, hay tormentas… 

Por otro lado, no es posible lanzar un relativo “que” sin tener en cuenta que a veces se necesitan preposiciones y artículos delante, como es el caso: una situación en la que podrán formarse tormentas, no solamente que

Andrés Ortega

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ASÍ SE DICE: Las piezas que no encajan

En un telediario español hemos escuchado a un periodista que, refiriéndose a las dificultades cada vez mayores que debía afrontar cierto mandatario internacional, decía que “las piezas no empiezan a encajar”. El periodista en realidad tendría que haber dicho “las piezas empiezan a no encajar”, es decir, primero encajaban y en cambio ahora poco a poco dejan de hacerlo. Porque… ¿cómo es posible que no empiecen a encajar las piezas? Hay que negar el verbo “encajar”, no el verbo “empezar”. No se puede lanzar un adverbio de negación y colocarlo en cualquier lugar de la frase, pues se corre el riesgo de provocar malentendidos o incluso frases incomprensibles o carentes de sentido, como la que hoy traemos a colación 

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