
Museo de las pérdidas de Valeria Correa Fiz, El elogio de la sombra de Junichiro Tanizaki, Le collier de la reine de Alexandre Dumas, Mémoire de fille de Annie Ernaux

Museo de las pérdidas de Valeria Correa Fiz, El elogio de la sombra de Junichiro Tanizaki, Le collier de la reine de Alexandre Dumas, Mémoire de fille de Annie Ernaux

SIESTA EN EL SÓTANO
Siesta tórrida de Enero. Todos dormían. Abrumados de tedio y calor nos encerramos en el sótano.

¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO UN SUEÑO?
¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?
Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo,
tan tristes ya, que ninguna maravilla pueden presagiar,
Troya se nos fue con destello fúnebre y violento
y murieron los hijos de Usna.

Como cada vez Valeria Correa Fiz nos conmueve leyendo sus poemas en el festival #cosmopoetica. Escuchamos poemas de El invierno a deshoras y de su último poemario Museo de las pérdidas, es más ella nos desvela un poema inédito de su próximo libro. ¡Una maravilla!
A continuación podemos escuchar a Antonio Lucas.

MARCHA ATRÁS
Laura no está en la cama. Marino saca el brazo y pone la alarma del despertador a las siete de la mañana del día anterior. Se levanta y comienza a caminar de espaldas. Se viste y baja al garaje. Arranca el coche y conduce marcha atrás.
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quiero entrar a la boca de la muerte
con la boca abierta
para que nadie sepa quién
se come a quién

COSMOpoética
María Morales recita sus poemas “Ella”, “Fuerzas de Flaqueza”, “Hoteles imprecisos” y “Plegaria salvaje” para Cosmopoética
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MATRIMONIO
Voy a la cocina y veo a mi mujer preparando con mimo un bizcocho. No la quiero molestar y me voy al salón. Allí está mi mujer, sentada en el sofá, arropada con su manta y viendo una teleserie.
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EL JUEGO EN QUE ANDAMOS
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.