DECLARACIÓN DE DESAMOR Crees ser mi poema definitivo, pero sólo eres una errata. MENSAJE A LA MADRE No quiero verte como eres, sino como te veía cuando lo eras todo para mí. REENCUENTRO No eras tú la que yo quería volver a encontrar, sino tu recuerdo. DAVID LAGMANOVICH (Córdoba, Argentina, 19.08.1927- Tucumán, 26.10.2010)
Leer másPoema escogidos: Francisco de Quevedo
¡AH DE LA VIDA! «¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde?¡Aquí de los antaños que he vivido!La Fortuna mis tiempos ha mordido;las Horas mi locura las esconde. ¡Que sin poder saber cómo ni a dóndela salud y la edad se hayan huido!Falta la vida, asiste lo vivido,y no hay calamidad que no me ronde. Ayer…
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Sobre la ficción
La mejor obra de ficción literaria de la historia —probablemente— nos advierte sobre el peligro de las ficciones. Lo que pudiera parecer paradójico no lo es tanto si tenemos en consideración el leitmotiv de Cervantes al escribir el Quijote. El final del mismo es toda una declaración de principios y un serio aviso para osados lectores. La ficción puede ser, y de hecho lo es, muy estimulante, pero, fácilmente, puede llevar a perder el contacto con la realidad, en aras de un ensueño o delirio —sucedáneo o paraíso artificial alternativo— que, finalmente, acaba. Es una suerte de opiáceo, casi siempre placentero. Sin embargo, por muy agradable que sea, no deja de ser una fantasmagoría; una realidad virtual paralela. Agradable compañera de viajes que, no obstante, al fin, nos abandonará. Y la pregunta, lo trascendente, es: ¿y qué hallaremos tras despertar de ese acolchado sueño?…
Leer másEl microrrelato de los viernes: Crímenes ejemplares
Crímenes ejemplares -Le comería los hígados- dijo Vicente.No pudo: amargaban. Se enteró por casualidad:-No se lo digas a nadie.-¡No me conoces!Le faltó tiempo para irse de la lengua. Se la arranqué. Era larguísima, no acababa nunca de salir. ¿Usted no ha matado nunca a nadie por aburrimiento, por no saber qué hacer? Es divertido. ¿Ustedes…
Leer másPoemas escogidos: Susana Thénon
Para el que amó desde su encierrolas hojas últimas de un verano,para el que solitariose negaron los días y las nochesno hay lugar en un círculo perfecto.El que busca una fuente no previstada con la fuente de la sed, con sus blasonesy vigilias de arena.Augura y late para nadie el amoren fortines aislados y carrozas,en…
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ASÍ SE DICE: Accidente lingüístico
A raíz de un accidente en el que un autobús embiste a un peatón en una ciudad española, el periodista que da la noticia nos informa de que “el hombre se encuentra en buen estado”. La elección léxica no es especialmente acertada, pues “en buen estado” se encuentran productos, objetos, alimentos…, pero no un hombre que ha sufrido un accidente. Un yogur caducado y maloliente no está en buen estado, así como un inmueble, un libro, una silla pueden estar en buen o en mal estado, por poner algunos ejemplos.
Pero en el caso que nos ocupa, el periodista debería haber dicho que el hombre se encuentra fuera de peligro, que su estado de salud no reviste gravedad, que no ha sufrido heridas de especial consideración… Como siempre, hay muchas formas de expresar lo que se quiere decir. ¿Tan difícil es dar con la correcta?
Andrés Ortega
Leer másEl microrrelato de los viernes: Tres micros de Eugenio Mandrini
Canto quemado Soy un ruiseñor. Cuando supieron que estando cautivos los ruiseñores solo cantamos de noche, me quemaron los ojos para que el canto durase todo el tiempo. No sabían, no podían saber, que aun en la ceguera más honda, el recuerdo de ese fuego sigue tan encendido en mí y es tal su éxtasis,…
Leer másPoemas Escogidos: Fragmentos de un evangelio apócrifo

FRAGMENTOS DE UN EVANGELIO APÓCRIFO
3. Desdichado el pobre de espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
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Ortega y la dialéctica histórica
Las nuevas tecnologías, el relativo dominio de lo audiovisual, la desgana y falta de hábito lector, pueden, en cierto modo, esclarecer, hasta un grado razonable, los posibles porqués de los pésimos índices de lectura y el subsiguiente desconocimiento de saberes básicos y necesarios que acompaña a los mismos, amén de la fallida comprensión lectora.
Aún así, el cine no ha quedado ni mucho menos indemne. El interés por el mismo de las nuevas generaciones es apenas un débil destello de ocasión, si lo comparamos con el mostrado, casi entusiasta, por las precedentes. Lo cierto es que el paradigma (como ya venimos diciendo respecto a la poesía) ha cambiado radicalmente.
En definitiva, artes y oficios que hasta hace poco gozaban de muy buena salud, hoy languidecen, camino de una muerte más que posible. Su aparente transformación no implica, en principio, otra cosa, sino su propia defunción.
Los libros, de hecho, van siendo cosa de museo (en eso se van convirtiendo esos idílicos reductos que llamamos bibliotecas; no tan idílicos ya). O a lo menos, los de la mayoría de los autores clásicos. Y el cine, arrasado por las plataformas, no es ni la sombra de lo que fue. Desierto o páramo, salvo contadas ocasiones.
¿Marca el fin de algo mayor, indicio de decrepitud y declive definitivo, o tan sólo de ciertas formas de concebir el arte?
El tiempo, a buen seguro, dará cumplida e ineludible respuesta.
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