
MILAGROS DE LA POBREZA
Mi amigo Isaías necesitaba un empleo. Entonces publicó un aviso: Joven decidido, entusiasta, aptitudes. Teléfono… Nadie podía así precisar si se trataba de una solicitud o de una oferta de empleo.
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MILAGROS DE LA POBREZA
Mi amigo Isaías necesitaba un empleo. Entonces publicó un aviso: Joven decidido, entusiasta, aptitudes. Teléfono… Nadie podía así precisar si se trataba de una solicitud o de una oferta de empleo.
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En esas noches tan oscuras que no se ven ni los pensamientos, cuando nadie sale de casa y solo se oye el rebotar de la lluvia, la maja desnuda cuela su lienzo por debajo de la puerta del Prado y se agiganta.
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VUELO LIBRE
Nadie sabe cómo se coló un pájaro en la Terminal, pero ahí estaba. Libre, en ese espacio de altos techos sin obstáculos, disfrutando su vuelo sobre los humanos que esperaban la llegada de algún conocido. El primero en darse cuenta fue un niño. Cuando el detector de presencia abrió la puerta de llegadas, la gente que salía vio a una multitud girada, con la vista al cielo.
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LAS GUITARRAS DE JUAN GRIS
Pensar que me iban a tirar. Y aquí me tienen, no se me reconoce bien pero soy la de siempre, sólo que bastante renovada en mi interior.
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DESEO
Su madre le ha prometido que si papá vuelve a las andadas, ella, esta vez, se atreverá a dejarle y se mudarán a una casa con jardín en la que podrán tener, por fin, un perro. Y ahora a Nico se cuela en la cabeza sin permiso una esperanza que le hiere. Un deseo le picotea el cerebro y agujerea sus membranas de a poquitos como una gallina incansable acribillando el terreno tras una miga de pan.
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La rebelión empieza en una biblioteca.
EICHSTÄDT, Anales de la Sociedad Filológica de Jena, VI, 1813.
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LA MARIONETA
La enterró y no salió de su estudio hasta no conseguir
una marioneta que fuera una réplica exacta de ella.

ENTRE SOMBRAS
Se la llevó la palmera, quien la miró nunca podrá olvidar su cabellera negra enredándose en su cuello, el cuerpo tenso y esa sonrisa diáfana. La niña se columpiaba como todos los días. La cuerda la amarraba en un extremo del balcón y en el extremo de la cuerda un pedazo de madera le servía de asiento. Se mecía de dos a tres de la tarde. ¿Por qué no gritó? Seducida por el penacho de la palmera, se dejó columpiar por esa sombra de manos. Hace tiempo que no vemos a Ruperto, el joven que repartía folletos publicitarios. Sin embargo, la sombra todos los días devora la pared.Leer más

CARTOGRAFÍA
Dicen que las arrugas son el mapa de la vida. Yo miro las líneas de mi cara y no logro averiguar por dónde seguir.
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Todas las moscas del Círculo Polar vienen de mis noches de insomnio. Así es como viajan: el viento las lleva de carnicero en carnicero; luego los rabos de las vacas se afanan cuando toca ordeñarlas. De noche, en los bosques del norte, escuchan al alce y al somorgujo... Allí el verano es tan corto que apenas tienen tiempo de contarse las patas. «Tan valientes como un sello cruzando el océano», zumban y suspiran, y enseguida es hora de hacer bolas de nieve, de las grises y pequeñas con piedras dentro.Leer más