
BLANCO Y NEGRO
El día que repusieron “Casablanca” en el cine de verano hacía tanto viento que a Humphrey Bogart se le voló el sombrero y fue a parar a la fila siete, justo en mis rodillas.
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BLANCO Y NEGRO
El día que repusieron “Casablanca” en el cine de verano hacía tanto viento que a Humphrey Bogart se le voló el sombrero y fue a parar a la fila siete, justo en mis rodillas.
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BIBLIOTECA MITOLÓGICA I
Minotauro está en el centro de la estancia. Aprieta sus puños y bufa. El sudor brilla en su testuz y la sangre tiñe su morrillo. Va a atacar.
Enfrente Teseo, tenso en el traje de luces, estoque escondido, agita el capote rojo que tejió Ariadna con su insigne hilo.

IDOLATRÍA
Marie esperó horas. Estaba bien. Ella era india y todo lo indio -powwows, funerales y bodas- requería paciencia. Esta audición no era india, pero ella estaba lista cuando dijeron su nombre.
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EL ORDEN LÓGICO DE LAS COSAS
Un hombre arranca veloz. Atraviesa llanuras, valles, colinas, desiertos de varias temperaturas, colores que van del blanco cegador al lujurioso verde pasando por el negro impenetrable, del amarillo solar al azul más intenso, a una velocidad endiablada. Avanza girando, demoliendo récords, marcas, y concluye su proeza circunvaladora en el mismo lugar en el que la comenzó.
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UNA NUEVA REVOLUCIÓN
Algún imprudente se saltó la prohibición que gobernaba en la casa desde la lluvia de meteoros; y dejó la puerta del sótano sin cerrar. El suceso engendró cierta intranquilidad transitoria que, no obstante, no consiguió desestabilizar el equilibrio de carácter universal que había regido durante decenios a la humanidad.
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SISENEG
Y Dios Dijo: DELETE líneas 1 a Aleph. LOAD. RUN.
Y el Universo dejo de existir.

REVOLUCIONARIO DEL SIGLO XXI
(epitafio)
Incapaz para la acción, su vida fue un continuo sopor, salpicado de siestas y breves cabezadas, sólo interrumpido por las horas del sueño nocturno.
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Al Grand Hotel de Zarauz íbamos con mi abuela paterna y mi tía soltera. En la pista de tenis aún había chicos que jugaban con pantalón largo, un pantalón holgado, con una deportiva línea amarilla trazada en vertical. Los clientes del hotel eran siempre los mismos, ocupaban todos los años las mismas habitaciones, como en un rito estival: el catedrático emérito de historia que aspiraba rapé; un notario madrileño apellidado Del Río; la viuda portuguesa de un banquero que vivía en París; y una tumultuosa familia de gitanos (lamento arruinar el argumento de que, además de ricos, también éramos racistas) que se apellidaban Vida, con más de quince miembros y tres generaciones.
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SINFONÍA ENCORDADA
Elegidas al azar van saliendo de aquel cubo, enredadas como si no fueran a separarse jamás.
Un artista les dará vida por unas horas; las sacude y estira para colgarlas en aquel escenario de frágil arquitectura.

LA SIBILA
Siempre insistió en que era una sibila, nosotros nos reíamos de esa ocurrencia. Decíamos que era una loca que se había escapado de algún desierto mental para internarse en la vorágine de los otros.
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