
Desde el principio
Mira a la serpiente, a Adán, a Dios.
—Los tres me han defraudado—dice. E intenta, sin éxito, abandonar el paraíso de ellos.

Desde el principio
Mira a la serpiente, a Adán, a Dios.
—Los tres me han defraudado—dice. E intenta, sin éxito, abandonar el paraíso de ellos.
YO SIEMPRE CONMIGO
Me abandoné a la placidez del sueño y, cuando regresé a la vigilia, me vi empapado y temblando de miedo. Me perdí detrás de una mujer y, cuando me di cuenta, estaba desnudo y sin un centavo. Me dejé flotar en el vaivén de las olas y, cuando volví en mí, me hacían respiración artificial.
Definitivamente, no puedo dejarme solo.
Leer más
DE NOCHE
¡Hundirse en la noche! Así como a veces se sumerge la cabeza en el pecho para reflexionar, sumergirse por completo en la noche. Alrededor duermen, los hombres.
Leer más
SERVICIOS
En el Paraíso se recurre intermitentemente a los servicios del Infierno para agudizar el placer de los bienaventurados. De vez en cuando, chirridos, llamaradas malolientes, ramalazos de sombras, desfile de fealdades y penas, todo a guisa de contraste. A su vez, el Paraíso presta algo de su felicidad al Infierno para que los réprobos, también por contraste, no se olviden de que están sufriendo.
Leer más
Pelo de perro
El perro se ha ido. Lo echamos de menos. Cuando suena el timbre, nadie ladra. Cuando volvemos tarde a casa, no hay nadie esperándonos. Seguimos encontrándonos pelos blancos aquí y allí por toda la casa y en nuestra ropa. Los recogemos. Deberíamos tirarlos. Pero es lo único que nos queda de él. No los tiramos. Tenemos la esperanza de que si recogemos suficiente pelo, seremos capaces de recomponer al perro.
Leer más
ALICIA SEGÚN CHUANG TZÚ
Homenaje a José de la Colina
Al despertarse, Alicia atravesó el espejo en el día de su no cumpleaños y su no regalo fue la duda de si era ella quien se reflejaba o si en el reflejo era la reina de corazones.
Leer más
LA SEGUNDONA
Siempre le sucedía lo mismo. Por más que intentaba anticiparse al movimiento de su rival, esta siempre era la primera en hacerlo, provocando, tal y como quedaba perfectamente reflejado en el reglamento, que tuviera que hacer los mismos gestos y aspavientos que la ganadora. Ella soñaba con que algún día vencería. Pobre ilusa, viviendo a ese lado del espejo, la medalla de plata era todo lo que podía conseguir.
Leer más
LA PECERA
Anoche, al volver a casa, cuando iba a echarles comida a los peces que tengo en la pecera, me encontré con que en la superficie del agua flotaba un extraño objeto. Observándolo con cuidado, comprendí que se trataba de una especie de desvencijada balsa, sobre la que había dos figuritas humanas, una tumbada boca abajo y la otra agarrada a una especie de mástil hincado entre los maderos. Creí que era un adorno que había puesto mi mujer, pero de repente descubrí que la figurita agarrada al tosco mástil movía un brazo desmayadamente, como pidiendo ayuda, y que en la tumbada había también signos evidentes de vida. Aquellos seres diminutos y vivos, al parecer náufragos, me desconcertaron tanto que me fui a la cama sin decirle nada a mi mujer y pasé la noche en blanco. Me he levantado muy pronto, he ido corriendo a la sala donde tenemos la pecera, pero solo he encontrado a las tres carpas rojas que la ocupan. Entonces me he sentido muy aliviado, al imaginar que esos diminutos náufragos no corresponden al mundo de mi realidad cotidiana.
Leer más
ASINCRONÍA
La besó y al tiempo que ella despertaba, él quedó fulminado por la halitosis acumulada en cien años.
Leer más
MATCH POINT
Con las suelas pintadas de polvo de ladrillo, hago picar las pelotitas que simbolizan cada una de mis insatisfacciones. Arrojo al aire, individualmente, la sensación de fracaso por los proyectos abandonados, el agobio por el trabajo, los celos excesivos por la mujer amada, las traiciones injustificadas de mis amigos y el asqueo general por la mediocridad que me rodea. Con cada golpe enérgico de mi raqueta, intento expulsarlas de mi alma para siempre. Vuelan corto, resisten el desalojo. La red se encarga de impedir los resultados esperados de la terapia, y añade, a mi canasta llena de esferas, una nueva preocupación.
Leer más