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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Vosotros, los muertos

GINÉS CUTILLAS
AHORA QUE NUESTROS NOMBRES SE ESCRIBEN EN PIEDRA

¡Qué raro que me llame Federico!

Federico García Lorca

Hasta los once años me llamé Federico, a pesar de que a mis padres no les convencía mucho el nombre. No está formado, decían. Cuando se le escriba en la cara, le pondremos uno más afín. Y así fue: a los doce, con el cambio de voz, decidieron que Federico ya no correspondía con mi talante, que el mejor nombre que me podía ir para la adolescencia recién estrenada era el de Francisco, Paco para los amigos. Este nombre me duró justo hasta la noche de bodas, cuando en pleno éxtasis, mi mujer me llamó Carlos. «Me casé con Paco y me desvirgó Carlos», era la típica broma que solía hacer a los conocidos.

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Poemas escogidos: Clara Janés

CLARA JANÉS
PASO A PASO…
Paso a paso
Desconfía de aquellos
que no han considerado nunca
el suicidio.
Van haciendo paso a paso el camino,
cegándose al abismo que siempre acosa al hombre

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La montaña y yo

Todos me preguntan por qué lo hago, especialmente ahora, que estoy viejo.
Me crie con las cumbres nevadas en la mirada, el olor a abedules en la brisa fresca de la mañana, así que plantearme esa pregunta es como preguntarle a un niño por qué quiere a su madre.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de (des)encuentros amorosos

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SIN PASADO

Pasamos muy cerca el uno del otro, demasiado rápido, también; pisamos la línea continua y nos destrozamos, mutuamente, los retrovisores. Desde entonces ninguno ha podido volver a mirar atrás.

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Body Guard de Iris Menegoz

Desde cuando había enviudado, Ángela, mi vecina de casa en el pueblo, empezó a recoger gatos perdidos. Primero fue un cachorro extraviado delgado y sin cola. Después una gatita embarazada que parió tres gatitos y, poco a poco, la familia felina se convirtió en colonia.
Los gatos vivían bastante aislados en el huerto de Ángela. Difícilmente se podían ver ni se podía uno acercar, tampoco acariciar. Lástima, porque a mí los gatos me han gustado siempre mucho.
Una mañana de principios de verano llegó él. Un joven gato de pelo negro brillante como un trozo de regaliz, ojos amarillos y bigotes impresionantes. Una pantera en miniatura.

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Poemas escogidos: Thomas Merton


La necesidad de vencer
Cuando un arquero dispara porque sí,
está en posesión de toda su habilidad.
Si está disparando por ganar una hebilla de bronce,
ya está nervioso.
Si el premio es de oro,
se ciega
o ve dos blancos…
¡Ha perdido la cabeza!

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El microrrelato de los viernes: Un cuento breve de El papel de un cromo


HEARTLAND

En las ciudades del Medio Oeste las niñas que caminan sobresalen como montañas, porque no hay aceras y nadie ha pensado que los pies puedan ser un medio de transporte. Es un lugar plano y una niña de esa edad, en agosto, es casi más alta que las plantas de maíz que hay al otro lado de la Nacional y que solo unos meses después marcarán la altura máxima natural de la región.

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Poemas escogidos: Cesare Pavese

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TRABAJAR CANSA
Cruzar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que vaga
todo el día por las calles ya no es un muchacho
y no escapa de casa.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros con homenajes literarios

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EL CABALLERO TRANSVERSAL

Él se desabrochó el abrigo y extrajo el hacha del lazo, pero no la sacó del todo, sino que la mantuvo cogida con la mano derecha debajo del abrigo.

TIEMPO DE LECTURA

Su caratula se distorsionaba, su redondez se fugaba a lo Dalí. Las muchachas en flor se acomodaban en su tiempo perdido.

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Poemas escogidos: Carlos Zanón

CARLOS ZANÓN
ROMA. MEDIANOCHE. PLAZA DE ESPAÑA
Escalón a escalón va rodando
una botella vacía de cerveza.
Verde, alemana, rodando, sí.
Todas las risas y todos los gritos
han callado sin porqué.

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