
“Daría mis riquezas a cambio de poder dormir bien todas las noches”, dijo el opulento comerciante Huan, que padecía de insomnio. “Y yo –contestó el mendigo Sung– preferiría ser rico a tener que soportarlo todas las noches”.
RODOLFO MONDERN
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El microrrelato de los viernes: Dos micros con sabor oriental

LLORÉ
La vacía tarde de primavera en que descubrí mi antiguo cuaderno de viajes me llevó a evocar aromas, sonidos, gentes, lugares y paisajes de primaveras pasadas. Lo abrí. De entre sus páginas cayó una flor, y comencé a llorar.
Leer másEl microrrelato de los viernes: Tres micros de Alfonso Cost

SEGUIR EL HILO
Por suerte Ariadna, en el último momento, me dio su grueso ovillo de hilo que oculté convenientemente entre mis ropajes.
Leer másEl microrrelato de los viernes: Dos micros con manzanas
El microrrelato de los viernes: Micros de Juan José Arreola

Cláusula III
Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.
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El microrrelato de los viernes: Cuatro breves de “El atasco y demás fábulas»

VIGILIA. ¿Qué es la razón sino el monstruo engendrado por un sueño?
El microrrelato de los viernes: Dos micros con mariposas

MARIPOSAS
Ya vas a ver qué lindo vestido tiene hoy la mía, le dice Calderón a Gorriti, le queda tan bien con esos ojos almendrados, por el color, viste; y esos piecitos…
Leer másEl microrrelato de los viernes: José María Merino

LA CUARTA SALIDA
El microrrelato de los viernes: Ciertos animales

SAPO Y PRINCESA V
Considerando la longitud y destreza de su lengua, la princesa se interroga sobre su esposo.
Leer másEl microrrelato de los viernes: Palabras de ultratumba

Con motivo de la celebración del Día del Libro, los alumnos del Taller de escritura creativa del Instituto Cervantes de Milán hicieron una performance en la que leyeron algunos epitafios de su autoría, escritos durante el curso Literatura del Siglo XXI. He aquí el resultado de esas últimas palabras escritas en la piedra, con cuidada exactitud como le gustaría a Italo Calvino. Porque el buen Dios, diría Flaubert, está en los detalles.
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