
NECRÓPOLIS
aquí el centinela vigila la necrópolis,
aquí puertas de piedra sólo abiertas al alba,
aquí la sala para los esclavos que esperan
con la sal y la leña para los sacrificios,

NECRÓPOLIS
aquí el centinela vigila la necrópolis,
aquí puertas de piedra sólo abiertas al alba,
aquí la sala para los esclavos que esperan
con la sal y la leña para los sacrificios,

Se tiró a la arena tibia, jadeando.
Ya estaba lejos: podía descansar. Sentía los granitos de arena en su mejilla, húmedos, punzantes. Le costó un esfuerzo descomunal mover el brazo derecho y arrastrar la mano para protegerse un poco la cara, pero el ademán se quedó a mitad, la mano torcida en una posición afectada.

GORRIÓN PARA UN ENFERMO
E insomnio está ardiendo en su cama:
tose y maldice,
y la. noche se dilata con los ojos abiertos, interminable.
Respira lento, como si respirar fuera algo complejo,
algo que estuviera aprendiendo.
Pero tú, que le conoces bien-, dejas un gorrión sobre su pecho.
Basta eso para que la noche avance y él se duerma.
Igual que cuando niño sólo ese gorrión le salva del abismo.
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CONTRA LAS «CANCIONES DE OPÓSITOS»
Me he pasado la vida conciliando contrarios.
Pensando: bien y mal no son tan diferentes,
si es muchas veces no, mi amiga es mi enemiga,
el placer duele tanto que parece dolor
y los días de fiesta son días de fastidio.

Cuando Penélope vio en sueños a las sirenas, comprendió por qué a Ulises le gustaba hacer el amor atado.

GUÁRDAME EN TI
Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
Miércoles, 14 de octubre de 2020 18h
Moderadora: Valeria Correa Fiz

DISCURSO DEL OSO
Soy el oso de los caños de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños.
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rezo en cada vuelta
un ave
y al terminar mis giros
olvido
mi procedencia
el aturdimiento no es
impericia
estoy en el aire yo

GENESIS
Sobre el jardín desnudo aún no había caído la lluvia. Fue
el hombre quien cayó, para saber el perdón, para levantarse de a
dos.