El microrrelato de los viernes: Dos micros de Patricia Nasello

Desde el principio

Mira a la serpiente, a Adán, a Dios.
—Los tres me han defraudado—dice. E intenta, sin éxito, abandonar el paraíso de ellos.

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Poemas escogidos: Wislawa Szymborska

ALABANZA A MI HERMANA 

Mi hermana no escribe poemas 
y es improbable que de pronto comience a escribir poemas. 
Le viene de su madre, que no escribía poemas, 
y de su padre, que tampoco escribía poemas. 
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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Raúl Brasca

YO SIEMPRE CONMIGO

Me abandoné a la placidez del sueño y, cuando regresé a la vigilia, me vi empapado y temblando de miedo. Me perdí detrás de una mujer y, cuando me di cuenta, estaba desnudo y sin un centavo. Me dejé flotar en el vaivén de las olas y, cuando volví en mí, me hacían respiración artificial.

Definitivamente, no puedo dejarme solo.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Franz Kafka

DE NOCHE

¡Hundirse en la noche! Así como a veces se sumerge la cabeza en el pecho para reflexionar, sumergirse por completo en la noche. Alrededor duermen, los hombres.

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Poemas escogidos: César Vallejo

XV

En el rincón aquel, donde dormimos juntos 
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos 
fue sacada, o tal vez qué habrá pasado.
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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Cuestión de tiempo

ALICIA SEGÚN CHUANG TZÚ

Homenaje a José de la Colina

Al despertarse, Alicia atravesó el espejo en el día de su no cumpleaños y su no regalo fue la duda de si era ella quien se reflejaba o si en el reflejo era la reina de corazones.

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Poemas escogidos: Alejandra Pizarnik

23.

una mirada desde la alcantarilla 
puede ser una visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa 
hasta pulverizarse los ojos
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El microrrelato de los viernes: Dos micros de La vida sin Murphy

LA SEGUNDONA

Siempre le sucedía lo mismo. Por más que intentaba anticiparse al movimiento de su rival, esta siempre era la primera en hacerlo, provocando, tal y como quedaba perfectamente reflejado en el reglamento, que tuviera que hacer los mismos gestos y aspavientos que la ganadora. Ella soñaba con que algún día vencería. Pobre ilusa, viviendo a ese lado del espejo, la medalla de plata era todo lo que podía conseguir.

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