El microrrelato de los viernes: Un relato breve de Blanca Fernández

Blanca Fernández

CHARCUTERÍA

Lo primero era tener al marrano bien cebao, engordarlo hasta que pesase al menos doce arrobas. Por eso, al menor descuido de mi tío, su mujer le retiraba el plato para echar al cerdo los sobrantes. “Ya comerás”, le gritaba, dejándole con la cuchara a medio camino de la boca. El puerco estaba feliz, aunque mi tío no tanto.

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El microrrelato de los viernes: Un relato breve de la máquina enfurecida

FAMILIA

Una mosca tan grande como un zapato entró esta tarde por la ventana.

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Poemas Escogidos: Wallace Stevens

MAÑANA DE DOMINGO

I

Complacencias del batón, y tardío
Café y naranjas en una silla al sol,
Y la verde libertad de un papagayo,
Se mezclan en una alfombra para disipar
El sagrado silencio de los sacrificios antiguos. Ella sueña un poco, y siente la oscura Invasión de esa vieja catástrofe,

Como se oscurece una bonanza entre las luces del agua. Las vívidas naranjas y las brillantes alas verdes Parecen cosas en alguna procesión de los muertos, Serpenteando por las anchurosas aguas, sin ruido,

El día es como un agua anchurosa, sin ruido, Aquietado para que pasen sus pies que sueñan Sobre los mares, hacia una silenciosa Palestina, Dominio de la sangre y del sepulcro.

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El microrrelato de los viernes: Un cuento breve de Jorge Luis Borges

LA CASA DE ASTERIÓN

SÉ QUE ME acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en egipto hay una parecida).

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Poemas escogidos: Emily Dickinson

135

El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron; 
los pájaros, por la nieve. 
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El microrrelato de los viernes: Dos viernes de pequeñas sediciones

HABLA EL FABULADOR

La suspicacia es mutua: tampoco Dios cree en mí.

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El microrrelato de los viernes: Un micro de Sofía Martín Jiménez

YO LEO PORQUE

Yo leo porque me hace la cabeza pum, chimpún, qué alegría que alboroto y otras
veces ay, dios mío, qué pena y otras veces es otra página y me duermo, otra
página y me duermo, otra más de verdad y me duermo y al día siguiente necesito
tres cafés.

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Poema escogidos: Eugenio Montale

Montale grande

LA CASA DE LOS ADUANEROS
Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
en la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.

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