
ES INFINITA ESTA RIQUEZA ABANDONADA
esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada

ES INFINITA ESTA RIQUEZA ABANDONADA
esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada

EL CÓNDOR PASA
Una corriente de aire tornadiza impidió su caída a punta de rifle y lo dejó en la estratosfera congelado. Veinte años después de que aquellos soldados entrasen en su casa y lo lanzasen al mar desde un avión, su cuerpo vivo descendió del ozono y tomó tierra sobre el festival letárgico de Viña del Mar, mansamente. La gravedad lo depositó en incómodo claroscuro, demediado por el maldito escalón pactante entre foso y escenario.
Volvió a casa. Tenía moratones infligidos por decentes oficinistas y milicos venidos a tenderos de bien.
– María, esta mañana me torturaron.
Ella lo silenció: Te perdono.
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PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS
Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

TREN DE LA MAÑANA y LOS TRENES DE LOS MUERTOS

LA PASION
Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?

10011
En sus quince minutos de fama, el robot Arnulfo Martillo habló en televisión de cómo un error de su programación permitía ver colores que nadie más podía, fuese robot, humano o criatura de cualquier otro tipo. La conductora del programa (la infinitamente más famosa Angélica Cizalla) cometió entonces el error de pedirle que describiera esos colores. Arnulfo lo intentó y catorce de sus quince minutos se fueron en tartamudeos, repeticiones (“¡se ve tan hermoso!”) y malas metáforas: Arnulfo no era poeta.
Cuando salió del estudio, Arnulfo regresó a su casa caminando, con la misma cara de asombro que tenía siempre (y por la que muchos lo creían un tonto) ante la belleza del mundo.
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PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

Miércoles, 8 de mayo de 2018 18h
Coordinadora: Valeria Correa Fiz

Academia, s.: Escuela antigua donde se enseñaba moral y filosofía. Escuela moderna donde se enseña el fútbol.

INVITACIÓN
está puesta la mesa y no has venido
pero aún queda un instante
aún queda un instante
para preguntarnos
quién nos ha salvado
a quién condenamos
por quién debimos morir