
¡AH DE LA VIDA!
«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡AH DE LA VIDA!
«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

UN MODELO de Felipe R. Navarro
Estimado Señor Edward Hopper:
…
LA MIRADA DE FRIDA KAHLO de Isabel Wagemann
Cuando su hombre no aparece en la cama y ya son demasiadas noches,
…

NADA DOS VECES
Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

DIRECCIÓN DE LOS TRENES
Allá quedan sus padres, varados en el andén. Te despides agitando la mano, pero ya no aguantas más, de modo que gritas que les quieres, más alto, cada vez más alto, mientras ellos se van haciendo pequeños, cada vez más pequeños, a medida que el tren acelera cruelmente y se aleja de la estación.
Leer más

DESPUÉS DE LA LLUVIA
Sobre la arena mojada aparecen ideogramas
como patas de gallina. Miro hacia atrás
pero no veo refugios o asilos de aves.

DIADEMA EN TU CABELLO
Hay quien afirma que tu única vestidura es tu pelo, tu cabellera cuidadosamente cepillada y peinada y ungida con perfume, tu largo pelo negro que refulge y se ciñe como un manto real al blanco de tus huesos.
Leer más

2059
He imaginado siempre el día de mi muerte.
Incluso en la niñez, cuando no existe.
Miércoles, 9 de septiembre de 2020 18h
Moderadora: Valeria Correa Fiz

AHORA QUE NUESTROS NOMBRES SE ESCRIBEN EN PIEDRA
¡Qué raro que me llame Federico!
Federico García Lorca
Hasta los once años me llamé Federico, a pesar de que a mis padres no les convencía mucho el nombre. No está formado, decían. Cuando se le escriba en la cara, le pondremos uno más afín. Y así fue: a los doce, con el cambio de voz, decidieron que Federico ya no correspondía con mi talante, que el mejor nombre que me podía ir para la adolescencia recién estrenada era el de Francisco, Paco para los amigos. Este nombre me duró justo hasta la noche de bodas, cuando en pleno éxtasis, mi mujer me llamó Carlos. «Me casé con Paco y me desvirgó Carlos», era la típica broma que solía hacer a los conocidos.
Leer más

PASO A PASO…
Paso a paso
Desconfía de aquellos
que no han considerado nunca
el suicidio.
Van haciendo paso a paso el camino,
cegándose al abismo que siempre acosa al hombre