
TRECE MANERAS DE MIRAR UN MIRLO
Versión de Raúl Gustavo Aguirre
1
Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.

TRECE MANERAS DE MIRAR UN MIRLO
Versión de Raúl Gustavo Aguirre
1
Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.

Dejadme sin campanas, pensativo,
desnudo de hojas en mi otoño.
Dejadme penetrado de confines
sobre la tierra. solo.

SOLO SUEÑO
No te preocupes por esas pesadillas, hermano. No creas en lo que cuenta madre sobre el carácter premonitorio de los sueños. Te aseguro que jamás podría hacerte mal. Ni siquiera te guardo rencor porque Dios prefiriese tu ofrenda de cordero a mis humildes vegetales. Ven, Abel, vamos al campo. Quiero contarte una cosa en secreto.
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EL TESTAMENTO
Antes de que suspire mi último jadeo déjame exhalar,
gran Amor, algunos legados. Por la presente dejo en herencia
mis ojos a Argos, si mis ojos pueden ver;
si están ciegos, entonces, Amor, te los doy a ti.
Mi lengua a la fama; a los embajadores mis oídos;
a las mujeres, o al mar, mis lágrimas.
Tú, Amor, me has enseñado hasta ahora
—haciéndome servir a la que tenía veinte más—
que no debo dar a nadie, sino a quien tenía demasiado antes.

ENLACES
A Sael Ibáñez
A pesar del tiempo, aún caigo en la ansiedad vivificadora y densa que surge al contacto con los estudiantes: Siempre concebí cada hora de clases como un castillo de mil puertas que únicamente sirven, todas a la vez, para entrar o salir.
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EL HUMO DEL CIGARRO
Miras a contraluz el suelto hilo
que se devana en fáciles volutas.
Y en esa trasparente arquitectura
reconoces un ritmo, el equilibrio
de una danza precisa.

DEL ORIGEN DE LAS ESPECIES
Asistimos a la aparición en la Tierra de nuevos seres que ya han conquistado todos los continentes y la mayoría de los nichos ecológicos. Son gregarios y anemófilos, superan sin dificultad grandes distancias..
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SONETO 94
Los que pueden herir y, aún así, nunca hieren,
Los que no hacen aquello que exteriorizan más
Y los que, aún conmoviendo a otros, no se inmutan,
Son como piedras, fríos, sin que los tiente nada.

SUCESOS MÁS O MENOS EXTRAÑOS
Había brotado en medio del huerto un imponente piano de cola. La noticia entró en la peluquería, atravesó la plaza y salió del bar.
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