
La rebelión empieza en una biblioteca.
EICHSTÄDT, Anales de la Sociedad Filológica de Jena, VI, 1813.
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La rebelión empieza en una biblioteca.
EICHSTÄDT, Anales de la Sociedad Filológica de Jena, VI, 1813.
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USHUAIA
Los leones marinos en su islote,
si no durmieran ya, contemplarían
hoy, donde esas luces lejanas
–allí de donde vuelan los cauquenes–,
todo igual y distinto, solamente
porque una de ellas ahora
–rebelde a lo oscuro y a la helada–
en nuestro cuarto esta noche.
Un error mil veces señalado, mil veces censurado, mil veces corregido y, con todo, mil veces más cometido sin descanso es el llamado “dequeísmo”, del cual ya se ha hablado en esta sección. Nos permitimos hoy señalar el caso 1001: el otro día un periodista español decía alegremente que ciertas personas “estaban deseando de que llegara el frío”, cayendo de esta manera en las garras del vil dequeísmo. “Desear” es un verbo que se construye sin la preposición “de” (¿ustedes dirían “Luis desea de que vengas” o “Luis desea que vengas”?), así que lo correcto hubiera sido “estaban deseando que llegara el frío”.
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LA MARIONETA
La enterró y no salió de su estudio hasta no conseguir
una marioneta que fuera una réplica exacta de ella.

Luces de Bohemia (1920/1924), obra de Ramón María del Valle-Inclán, tiene por protagonista a Max Estrella, viejo bohemio y poeta, símbolo de un pasado histórico decadente y, en cierto modo, de un fracaso ineludible.
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LA NUEVA INQUISICiÓN
Ignacio de Loyola (Azpeitia, 1491 - Roma, 1556)
De los hombres que ahora veneramos
se temió en su momento
que hablaran con la lengua del demonio.
¿Cómo sabremos hoy si el acusado
(el blanco que tengamos
en el punto de mira)
es un santo o un loco?
Tal vez no nos preocupe.
analizar las pruebas.
Una frase sacada de contexto.
bastará para hundido.
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ENTRE SOMBRAS
Se la llevó la palmera, quien la miró nunca podrá olvidar su cabellera negra enredándose en su cuello, el cuerpo tenso y esa sonrisa diáfana. La niña se columpiaba como todos los días. La cuerda la amarraba en un extremo del balcón y en el extremo de la cuerda un pedazo de madera le servía de asiento. Se mecía de dos a tres de la tarde. ¿Por qué no gritó? Seducida por el penacho de la palmera, se dejó columpiar por esa sombra de manos. Hace tiempo que no vemos a Ruperto, el joven que repartía folletos publicitarios. Sin embargo, la sombra todos los días devora la pared.Leer más

CANTO DE MI MISMO
-8-
Un niño me preguntó: ¿qué es la hierba?, trayéndola a manos llenas,
¿Cómo podría contestarle? Yo tampoco lo sé.
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Escuchamos la siguente frase en un telediario español: “Se dirigieron al barrio chino, donde allí fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad”. ¿Donde allí? En esta frase, “donde” es un pronombre de relativo (“en el que”) y “allí” un adverbio de lugar. Evidentemente, o se usa una palabra o la otra, pero no las dos a la vez.
Lo más grave de todo es que estamos ante una frase leída por el periodista, es decir, no se trata de un error de improvisación o, como dicen ellos, “cosas del directo”. No. Un periodista (triste ironía: se autodenominan “redactores”, aun sin saber redactar) ha escrito esa frase sin reparar en el error y otro periodista la ha leído sin captar que es errónea.
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CARTOGRAFÍA
Dicen que las arrugas son el mapa de la vida. Yo miro las líneas de mi cara y no logro averiguar por dónde seguir.
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