
NAUFRAGIO
De tanto estar solo setenta veces dije tu nombre. Ya no estoy solo setenta preguntas me acompañan.Leer más

NAUFRAGIO
De tanto estar solo setenta veces dije tu nombre. Ya no estoy solo setenta preguntas me acompañan.Leer más

Contra Heráclito.- No importa que el agua sea distinta si las catedrales de sus orillas son siempre las mismas. «Absalón!¡Absalón!» Es preferible que te maten porque tus cabellos se enreden en los árboles, a ser calvo.Leer más

Yo, la otra
Una disecciona cada palabra y revuelve cada pena como en el aserrín de un peluche viejo mientras vacía copas de vino y piensa: no tengo miedo lo repite hasta que la luz del día aclara sus ojeras.Leer más

DESAMPAROS
Viernes casi medianoche, la casa en silencio, la puerta de su
cuarto entreabierta, mi madre frente al espejo y mi padre de
viaje, ausente, el olor a perfume, su vestido sobre la cama, los
tacos altos, el peine en su pelo tan largo, el lápiz delineando
sus ojos verdes, el rouge colorado en los labios, su mirada
descubriéndome, la sonrisa cómplice y su voz. “Vení, vení”,
mis pies descalzos sobre la alfombra, la muñeca en la mano,
el piyama de felpa.

Hay Cadáveres
Bajo las matas En los pajonales Sobre los puentes En los canales Hay Cadáveres.Leer más

PATROMONIO DEL TOBILLO
EJERCE DE BISAGRA entre la meta y el temor a alcanzarla, lo cual explica la propensión al esguince de esta susceptible articulación. Su repertorio de lesiones pertenece menos a la traumatología que a la infancia.Leer más

EL JARDÍN SOLARIEGO
Las fuentes resecas, las rosas terminan.
Incienso de muerte. Tu día se acerca.
Las peras engordan como Budas mínimos.
Una azul neblina, rémora del lago.

EFECTOS COLATERALES
Junto con la Declaración de Independencia, el Boletín Oficial de la nueva República recoge la abolición del otoño. Los dirigentes han concluido que no es lógico compartir estación con el Estado opresor.
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LOS GALLOS DE LA NOCHE DE ELSINOR
La bruma del canal subía a envolver los jardines lacios. Los faroles, de vidrios húmedos, arrojaban durante el día una luz fatua, de alquimia.
La joven macilenta había cautivado mi atención al asomarse por la ventana con el propósito de descubrir la hora en el reloj de la plaza. El tiempo y la intemperie habían mancillado la esfera y oscurecido el número romano, más propio de una lápida.
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SERVICIO CAMA ADENTRO
La nueva gata del padre Antonio, a quien todos en la parroquia llaman Medina, abre sus ojos enormes: el derecho negrísimo, sin fondo, y el izquierdo, azul como un cielo sin nubes. Mira alrededor. …
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