
yo sé que ahora es noviembre allá en Inglaterra
son azules las noches y copiosas en astros,

yo sé que ahora es noviembre allá en Inglaterra
son azules las noches y copiosas en astros,

Todo está en los libros… menos tú.
Mi vida es como la del Pac-Man: siempre buscando destellos de luz en un laberinto atestado de fantasmas.
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Señalar las inconsistencias léxicas de los periodistas es una tarea digna de Sísifo: un trabajo repetitivo e infinito que, además, se demuestra inútil. En un telediario español escuchábamos el otro día a un periodista que hablaba de “el llanto detenido de un padre”. ¿Detenido? El señor periodista lo que quería decir es “contenido”. Los errores de este tipo son constantes, cuando deberían ser inexistentes o, a lo sumo, la excepción y no la regla. En fin, un síntoma más del actual deterioro generalizado de la competencia lingüística.
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TERCERA EDAD
Amanece, las barcas se tambalean en tierra y sobre ellas descansan los amantes. Las damas intentan subirse la faja, los caballeros no pararían nunca, si pudieran. Sólo se oyen gemidos y un tractor que alisa la arena, roba un sujetador que deposita sobre la boya.
Cuando llegan los primeros bañistas, tienen que serpentear entre bastones y prótesis.
A lo lejos una dentadura postiza, como un animal lujurioso, sonríe desde la playa.
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BARRO
El escenario del mundo era un navío tripulado por los Hombres Barro. Pequeños Ulises mecidos por un fuerte viento y moldeados por un dios estéril. Yo embarqué con ellos y volé mecida por un toque de sirenas y un canto delirante de ballenas que me arrastró al fondo de lo que somos. Barro.
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UNA INMORTALIDAD
El poeta de moda murió, y levantaron una estatua. Al pie grabaron uno de los epigramas que le valieron la inmortalidad y que ahora provoca la indiferencia o la risa, como la chistera, el corbatín y la barba de chivo del pobre busto. El Infierno no es de fuego ni de hielo, sino de bronce imperecedero.
CARLOS ALMIRA (Castellón de la Plana, 1965).
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…
Así, de igual manera, El motín del Caine es un claro precedente de la antaño muy famosa Algunos hombres buenos (con moraleja inversa, sin embargo)…

Las tres hijas del rey murieron de peste negra. El cadáver de la princesa más pequeña fue enterrado en la cripta del palacio junto a su muñeca preferida, a la que llamaba Iseo. Bajo tierra, las dos niñas pasan los siglos hablando en voz baja de duques ingleses muy rubios y de fiestas a las que acudirán, vestidas con el mismo traje. La muñeca se queda dormida a veces. La hija pequeña del rey, muy aburrida, se pregunta entonces por qué esta noche se le está haciendo tan larga.Leer más

DISLATE LÚGUBRE
Corazón: bomba de tiempo.
Nuevamente en la sima del no-ser con el hígado en mármol hecho añicos y el nervio óptico entre Dios y el Fuego. Allí abajo -rodando mi pendiente- el lanzazo no bíblico hurgando en la inasible bomba del costado.Leer más