
ESO
Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

ESO
Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

ABANDONO
La sequía baja las aguas del embalse y hace surgir las ruinas del pueblo.
Alrededor de la torre de la iglesia, gira una cigüeña sin hallar su nido.

FUGA DE LA MUERTE
NEGRA LECHE DEL ALBA la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavarnos una fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba ante él a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar

El “accidente” ocurrió justo en la tarde en la que decidimos casarnos.
Ibamos caminando despacio, cogidos de la mano, los ojos bajos como si buscáramos las palabras en la acera, un nudo de inquietud y de felicidad todavía incapaz de explotar en gestos y alegrías.
Al final, nos sentamos a una mesilla en la terraza de un bar.
Y ella apareció: dos piernas largas sobre zapatos de tacón alto, vestido negro muy ajustado, cabello arreglado por un buen peluquero, maquillaje perfecto.
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